Cuando le dan el alta: necesidad de rehabilitación neuropsicológica

El alta hospitalaria supone que el afectado ya está totalmente estabilizado médicamente y puede ser atendido sin necesidad de cuidados especiales hospitalarios.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, las secuelas físicas, de lenguaje y comunicación y de autonomía hacen que el afectado siga necesitando rehabilitación fisioterapéutica, de logopedia y de terapia ocupacional.
Nuestro familiar puede presentar, además, otro tipo de secuelas que no son atendidas por el sistema sanitario público pero que pueden llegar a ser más discapacitantes y problemáticas. Si detecta alguno de estos problemas requerirá la intervención del/a neuropsicólogo/a:

- La persona está habitualmente distraída o con frecuentes períodos de sopor o ensimismamiento. Le cuesta mucho concentrarse en  algo, seguir una conversación o seguir la trama de una pelicula en la tele.  
- No sabe en qué fecha está, dónde está, quién es (nombre, edad) o quiénes son las personas familiares que le rodean. 
- Confunde las cosas que ve (los colores, las formas) o que oye (no reconoce voces familiares). 
- La capacidad de dibujar está muy alterada (siempre comparado con cómo lo hacia antes del DCA). 
- Tiene especiales dificultades de memoria que no presentaba antes del DCA (olvidarse continuamente de lo que se le ha dicho, repetir varias veces las mismas preguntas, lagunas muy extensas de periodos de su vida pasada). 
- Presenta confabulaciones: rellena los "vacíos" de su memoria con historias inventadas pero que parecen verosímiles. Es totalmente dependiente para actividades cotidianas como vestirse, comer, ir al baño, hacer sus quehaceres diarios (aún en ausencia de alteraciones físicas), no es capaz de manejar el dinero o le cuesta hacer cálculos sencillos que antes sí resolvía.
- Tiene continuos cambios de ánimo (de la tristeza a la alegría) sin que tenga relación con las cosas que le pasan. 
- Está muy agitado/a o nervioso/a. 
- Está muy deprimido/a. 
- Está apático/a o sin iniciativa para hacer nada. 
- No quiere ver a nadie o no quiere colaborar en el proceso de rehabilitación. 
- Está muy irritable o agresivo/a. 
- Se comporta de manera infantil. 
- Falta de autocontrol, comportándose de manera inadecuada en situaciones sociales. 
- Se comporta de manera muy impulsiva sin importarle las consecuencias de sus acciones. 
- Está muy desinhibido/a sexualmente.  
- No razona con la misma coherencia que antes del DCA. 
- Ve u oye cosas que no existen (alucinaciones). 
- Parece como si fuera otra persona, como si le hubiera cambiado la personalidad o el humor. 
- No parece consciente de todo lo que le pasa o de sus limitaciones. 
- Tiene trastornos del sueño o de la conducta alimentaria.

El tiempo de rehabilitación post-hospitalaria varía en función de cada caso pero puede requerir de 3 meses como mínimo a 2 años como máximo, estableciéndose, a partir de entonces otras estrategias de estimulación.